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Tu gimnasio en casa

Mi historia

Así empecé yo a montar mi propio gimnasio en casa

Soy Dani  tengo 43 años y mi afición por el mundo de las pesas empieza cuando cumplo los 16 años. Desde entonces ya no solo es mi afición sino que forma parte de vida. Tras años de entrenamiento por diferentes gimnasios de mi ciudad, en el 2008 recibo la mejor noticia de mi vida, iba a ser papá.

Mi horario de trabajo me ocupaba mucho tiempo y con la niña me era imposible desplazarme al gimnasio. Entre buscar aparcamiento, las colas para poder hacer los ejercicios y la ducha necesitaba casi 2 horas libres, un tiempo que ya no tenía. En ese preciso momento fue cuando decidí que lo mejor que podía hacer era crear mi propio gym.

Disponía de un garaje con 30 metros cuadrados libres, además me había comprado años atrás, algunos cosas que podía aprovechar: un par de mancuernas,  un banco, una barra y 40kg en discos. Lo primero que hice fue pensar que máquinas necesitaba para poder hacer una rutina de calidad. Que además no ocuparan mucho espacio y pudieran utilizarse para más de un grupo muscular.

Las primeras máquinas que me compré fueron un Rack, un banco multiposición, una silla romana y por supuesto más hierro. Con estos aparatos conseguía poder entrenar todos los grupos musculares y de una forma más que aceptable. Lo siguiente que hice fue cada mes ahorraba los 30 euros que me costaba por aquel entonces la cuota del gimnasio. Al final del año era bastante dinero suficiente como para ir mejorando mi sala poco a poco. Una polea cruzada, una máquina multifunción, una jaula y así fui mejorando mi equipación. También accesorios para polea, bandas elásticas, cintas de suspensión y todo tipo de complementos.

El primer beneficio que saqué de entrenar en casa fue que al no tener tantas máquinas como en la sala de fitness que iba, empecé a trabajar mucho más con pesos libres y con mi propio peso corporal. Sentadillas, dominadas, peso muerto y press de banca se convirtieron en el pilar de mi entrenamiento. Para no estancarse hay que ser más ingenioso, buscar otras variaciones de ejercicios y buscar alternativas, que hay muchas, para poder entrenar todos los músculos del cuerpo como lo haríamos en un gimnasio.

El segundo beneficio fue lo más preciado que tenemos el tiempo. No me fui consciente del tiempo que se pierde hasta que no empecé a entrenar en casa. Se gana mucho tiempo entrenando en casa, y puedes utilizarlo para otras cosas. Ahora mis hijas están a mi lado mientras entreno y empiezan a animarse. Un entrenamiento que en mi casa es de 40 minutos, en un gym puede llegar a ser de una hora como mínimo. Más el aparcamiento, el desplazamiento y la ducha casi otra hora.

El tercer beneficio es el dinero que te ahorras en la cuota del gimnasio, en mi caso actualmente entrenamos mi pareja y yo,  gracias a que lo tenemos en casa ella se ha aficionado también a entrenar. Si no te gusta la multitud es otra buena excusa para montárselo en casa.

Esta es mi historia, así empecé el proyecto de mi gimnasio  en casa y ahora voy a dar las claves para montar tu propio gimnasio en casa.